Por fin descansé....

sábado, julio 30, 2005

La cara de el miedo

Tenia TIEMPO… toda una tarde de sábado para mi solo, millones de cosas que hacer, pero ninguna se me venia ahora a la cabeza. Mis musas se habían ido, pero NO quería creer que estaba solo. Entonces creí que mi imaginación me haría compañía… pero también se había marchado...

Estaba solo...

Tenía miedo...

Y entonces como en un ultimo intento de supervivencia, (justo antes de hundirme en el confuso y amargo torbellino de viejos recuerdos, dulces en su día, pero que ahora se tornaban ásperos y empalagosos recordándome lo que ya no tenia, y lo que nunca habría querido tener), decidí mirar al miedo a la cara, pero…

¡No tenia cara!

¿A que tenia miedo entonces?


No había nada que pudiera hacerme daño, hacia tiempo que había superado los miedos de mi infancia, ya no creía en espíritus ni seres paranormales

Si solo estaba yo,

¿A qué tenía miedo?


Solo yo… ¿será esto lo que llaman miedo a la soledad? ¿Pero qué es la soledad?, ¿existe?, ¿porque tiene nombre de mujer?

No la veo, pero PUEDO sentirla, parece que me sopla en la nuca y que se agarra a mis entrañas fuerte, retorciéndolas…y me susurra al oído todos eses nombres de mujer que he QUERIDO (olvidar) : mis musas…
…me susurra los nombres de las que he conocido, y me nombra a aquellas que he perdido, y me GRITA cada uno de los nombres de las musas que JAMÁS he tenido


Pero, ¡NO!

¡No existe!

¡No creo en nada que no pueda explicar!

¿Quien me susurra entonces, quien me habla, quien me GRITA?

¿Quién me tortura cuando estoy solo?

Si no existe…

¿Que es?

¿Quién es?

¿De que tengo miedo?....

Y de repente aquella tarde lo vislumbre. Había conseguido mirar a la soledad a los ojos. Eran unos ojos tristes, intranquilos, perdidos, pero extrañamente familiares…

Me alejé para verla mejor, y lo descubrí, todo tomó sentido, aquellos ojos eran MIS ojos, y aquella cara era la mía, y a aquello a lo que tenía MIEDO era a mi mismo.

Lo había descubierto…

Era sábado cuando lo descubrí, había sido la soledad la que entre nombres de mujer me desvelo la verdad, “mírame” me dijo “eres tu”

Aun no había logrado ser feliz, pero sabia como, y estaba al alcance de mi mano. Cuando lograra acallar todas esas voces, cuando lograra corregir mi pasado, (y olvidar lo incorregible), ese miedo habría desaparecido.

Y solo, en el sofá, fundiendome con los pétalos dorados que formaba el sol através de la persiana...
por fin descansé.

Presentación

Por fin me decido a escribir (o describir) mis pensamientos.

Hacia tiempo que quería transformarlos en palabras, para ver si así tomaban una forma comprensible, seguramente solo para mí, aunque quizás también para alguna lectora o lector avispado que logre sintonizar con mis sentimientos, o que peque de excesiva imaginación.

Por eso, he decidido plasmarlos aquí, y aunque tengo prácticamente la certeza de que nadie lo leerá, yo siempre jugaré a imaginar que en el otro lado del globo (o en mi mismo edificio) alguien lee lo que escribo y (aunque sea un poquito) se conmueve.